Al interior de Pampa Azul funcionan grupos de trabajo que abarcan las distintas dimensiones de la Iniciativa. En esta oportunidad presentamos a quienes se ocupan de las zonas de estudio estratégicas definidas en nuestra hoja de ruta.

Pampa Azul cuenta con cinco áreas geográficas prioritarias definidas sobre la base de sus características oceanográficas, la importancia de sus ecosistemas y el impacto potencial de las actividades humanas.

Dentro de Pampa Azul existen distintos grupos y mesas de trabajo asociados a los objetivos y metas de interés expresados en la hoja de ruta de la Iniciativa, y ese es uno de los espacios en donde hacen sus aportes las y los especialistas que integran tanto el Consejo Asesor Científico (CAC) como el Consejo Asesor Tecnológico (CAT) así como representantes ministeriales e investigadores con conocimiento en las temáticas en discusión. Para asegurar la sustentabilidad de los ecosistemas y establecer políticas de uso responsable de los bienes marinos es imprescindible contar con conocimiento científico detallado, y en función de optimizar ese proceso es que se establecieron áreas geográficas prioritarias (AGPs), que permiten sostener programas de investigación y monitoreo en el largo plazo, teniendo en cuenta la gran extensión de la plataforma continental argentina.

Actualmente, Pampa Azul cuenta con cinco áreas geográficas prioritarias definidas sobre la base de sus características oceanográficas, la importancia de sus ecosistemas y el impacto potencial de las actividades humanas. Ellas son: Banco Burdwood / Área protegida Namuncurá; Frente del Talud Continental / Agujero Azul; Golfo San Jorge; Islas Subantárticas; y Sistema fluvio-marino del Río de la Plata. Sobre esta base se desarrollan grupos de trabajo que en esta gestión se están encargando de redefinir los objetivos de trabajo en las AGPs, de acuerdo a nuevos parámetros tales como el cambio climático, el impacto de las actividades humanas en las costas y las posibilidades productivas de cada área en particular.

Banco Burdwood / Área Marina Protegida Namuncurá
Gustavo Lovrich es investigador Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y se desempeña en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC/CONICET). Como coordinador del grupo del Banco Burdwood / Área Protegida Namuncurá, explicó que estas zonas de estudio “surgieron originalmente para abarcar áreas de interés científico, estratégico, económico, en general respondiendo a algún servicio ecosistémico más relevante. La definición de cada una permite orientar las investigaciones y las grandes inversiones en campañas y equipamiento de medición oceanográfico”.

Consultado por esta área geográfica prioritaria en particular, señaló que fue elegida “porque se sospechaba que era un lugar de alta biodiversidad de organismos marinos asociados al fondo. Además, el Banco Burdwood tiene una ubicación tal que hacía previsible la presencia científica, dado que se encuentra cerca de un área en disputa con el Reino Unido. De allí deriva su importancia geopolítica”.

Entre los desafíos proyectados para esta gestión se encuentra el trabajo conjunto con la Administración de Parques Nacionales en relación al Área Marina Protegida Yaganes, que conecta el Canal Beagle y la Isla Grande de Tierra del Fuego: “Queremos relevar el rol Yaganes en la transferencia y/o transporte de nutrientes, carbono, fauna y flora hacia las profundidades y su relación con el Banco Burdwood. Además se pretende integrar las investigaciones de los taludes de Yaganes y del Banco Burdwood a la del talud de la plataforma continental argentina y comparar sus afinidades faunísticas, así como las respuestas al cambio climático”, detalló el investigador.

Foto: Gentileza Diego Gonzalez Zevallos.

En cuanto al grupo de trabajo, éste involucra a investigadores e investigadoras del CADIC; el INIDEP, el Centro Nacional Patagónico (CENPAT / CONICET); el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC – CONICET / UNMdP); universidades nacionales; el Museo Argentino de Ciencias Naturales; el Servicio de Hidrografía Naval (SHN); y en materia de logística cuenta con la colaboración de la Prefectura Naval Argentina y la Armada Argentina.

Golfo San Jorge y Agujero Azul
Otras dos áreas destacadas dentro de Pampa Azul son las que corresponden al Golfo San Jorge (GSJ) –el más amplio de la costa argentina– y el Frente del Talud Continental / Agujero Azul, localizado a unos 500 km al este del San Jorge. Según recordó Ana Parma, Investigadora Principal CONICET en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR/CENPAT-CONICET) y coordinadora del grupo de trabajo del Golfo San Jorge “se formó en 2014, luego de identificarse a esta zona como un área de interés prioritario para Pampa Azul. La misión fue la elaboración de un programa de investigación y monitoreo a largo plazo del ecosistema marino del Golfo”. De esta primera etapa de trabajo surgió una publicación que se puede encontrar en nuestra biblioteca de divulgación.

“Esta es un área muy productiva, zona de cría para algunos de los recursos pesqueros más importantes de Argentina, como la merluza y el langostino. Es también un área de reproducción de aves y mamíferos marinos con gran potencial turístico, y con una diversidad de hábitats muy grande”, continuó Parma. Esta diversidad llevó a la creación del Parque Interjurisdiccional Marino-costero Patagonia Austral (PIMCPA), en la zona norte del Golfo, pero todavía “la información disponible sobre los ambientes y organismos marinos que se pretende conservar y manejar es escasa”, advirtió la investigadora. Para ello se está planificando una campaña costera para la primavera de 2022, “que será la primera en abordar el estudio de las aguas someras del GSJ y litoral del Chubut desde una perspectiva interdisciplinaria”, completó Parma.

La diversidad del Golfo San Jorge llevó a la creación del Parque Interjurisdiccional Marino-costero Patagonia Austral (PIMCPA).

Entre otras metas, esta campaña tendrá como fin evaluar recursos bentónicos y pelágicos, focalizando sobre la anchoíta como recurso base de las tramas tróficas, y analizar las condiciones oceanográficas (físicas y químicas), la batimetría y estructura de los fondos, la composición del plancton y la diversidad del bentos. Según consignó la investigadora del Cenpat, la información obtenida “permitirá comenzar a entender los patrones de biodiversidad marina, el funcionamiento del ecosistema estrictamente costero”, para complementar las investigaciones previas y en marcha sobre ambientes más alejados de la costa. “El área del GSJ, al ser costera, tiene mayor relación con los centros urbanos de la zona. Para esta gestión, una de las metas es fortalecer proyectos de investigación que enfaticen la dimensión social y productiva de actividades con base en los recursos del mar”, finalizó Parma.

Cabe destacar que en este grupo colaboran investigadores e investigadoras del CESIMAR/CENPAT-CONICET; el INIDEP; el Centro de Investigación y Transferencia Golfo San Jorge (CIT-GSJ); universidades nacionales; el Dpto. Propagación Acústica – Dirección de Investigación de la Armada y UNIDEF (CONICET/MINDEF); la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE); el SHN; la Administración de Parques Nacionales (APN); y las autoridades de pesca de Chubut y Santa Cruz.

Algo similar ocurre en la zona del Frente del Talud Continental / Agujero Azul, cuyo grupo de trabajo es coordinado por Marcelo Acha, investigador Principal del CONICET que desarrolla su labor en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (UNMdP-CONICET). “La productividad biológica del Mar Argentino no se distribuye homogéneamente, por el contrario, hay regiones relativamente pequeñas que concentran una cantidad desproporcionadamente alta de esa productividad. La más grande e importante de tales regiones es lo que conocemos como el Frente del Talud Continental”, explicó. El grupo de trabajo para esta AGP involucra a especialistas de las universidades nacionales de Mar del Plata, del Sur y de Buenos Aires; el CONICET; el INIDEP; la UNMdP-CONICET; el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) y el SHN.

Foto: Gentileza Laura Schejter.

Acha –que también forma parte del Consejo Asesor Científico de Pampa Azul– describe a este frente como una banda que se distribuye por más de 1500 kilómetros, “y está muy alejada de la costa, donde finaliza la plataforma continental y comienzan las grandes profundidades. Por todo esto se decidió concentrar los esfuerzos en una región relativamente pequeña del frente del talud, y es así que elegimos el sector conocido como Agujero Azul. Buscamos comprender su funcionamiento ecológico para trasladar luego lo aprendido al resto del talud continental”.

El Agujero Azul se caracteriza por ser una región de alta producción de fitoplancton, el primer eslabón de las cadenas tróficas del mar: “Su productividad se esparce luego hacia otros organismos de mayor tamaño, incluyendo a aquellas especies comerciales como el calamar, la merluza o las vieiras, y también a las especies de interés para la conservación, como son las aves y mamíferos marinos”, amplió Acha. La cuestión clave se da en materia de soberanía, dado que esta AGP se extiende más allá de los límites de la Zona Económica Exclusiva argentina: “Esto atrae a muchas flotas internacionales que –en tanto no ingresen a nuestras aguas jurisdiccionales– pueden pescar en esa pequeña región, pero son los mismos recursos que luego ingresan en nuestras aguas y son explotados por la flota nacional. Por eso es importante conocer la abundancia de estos recursos, y por qué y cuándo visitan el Agujero Azul a lo largo de sus circuitos migratorios”, remarcó el investigador del INIDEP-IIMyC.

La productividad del Agujero Azul se esparce luego hacia otros organismos de mayor tamaño, incluyendo a aquellas especies comerciales como el calamar, la merluza o las vieiras, y también a las especies de interés para la conservación, como son las aves y mamíferos marinos, amplió Acha.

En ese sentido, el trabajo en esta área se concentrará en identificar los procesos que sostienen su productividad biológica “los mecanismos que hacen variar esa productividad, y comprender cómo esa variabilidad se distribuye por la trama trófica afectando a las especies de interés; queremos comprender por qué sucede esto y cómo afecta a los diferentes tipos de organismos que explotan esta región”, concluyó Acha.

Por último, cabe destacar que la mesa de trabajo general de las AGPs continúa avanzando con las áreas que corresponden a las Islas Subantárticas; y Sistema fluvio-marino del Río de la Plata, definiendo líneas de trabajo que pronto serán dadas a conocer.