INDUSTRIA PESQUERA

 

Argentina cuenta con importantes recursos pesqueros y con una significativa estructura de extracción. Las tecnologías aplicables al sector comprenden una amplia variedad de campo, desde las vinculadas directamente a la pesca hasta las que dan sustento a la producción de alimentos de origen marino. Los desarrollos tecnológicos en los métodos de captura tienen por objetivo generar diseños más eficientes enfatizando al mismo tiempo la selectividad, a fin de proteger a los individuos más vulnerables y disminuir sustancialmente los impactos de la pesca incidental. Por otra parte, a pesar de su importancia comercial, las exportaciones pesqueras argentinas exhiben un grado relativamente bajo de procesamiento. Debido a que la sustentabilidad de las pesquerías impone límites definidos a su explotación, el futuro incremento de captura de valor debe apoyarse en el desarrollo de alimentos más elaborados y en el aprovechamiento integral de los residuos generados por el sector. La estructuración de cadenas de valor diversificadas e integradas permitirá consolidar una presencia argentina más sólida en el mercado internacional y promoverá el desarrollo industrial en nuestro litoral marítimo con el consiguiente empleo de mano de obra local.

 

 

Objetivos
  • Diseñar e implementar tecnologías que disminuyan el impacto de la pesca incidental y preserven la sustentabilidad de los caladeros nacionales.
  • Impulsar el desarrollo de productos y procesos orientados a incrementar el valor agregado de la producción pesquera.
  • Incentivar el desarrollo de tecnologías para la valorización de los residuos pesqueros, tanto a nivel primario como del procesamiento industrial.

 

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Aunque Argentina cuenta con un importante sector pesquero, la comercialización de las capturas depende marcadamente del mercado internacional.  Los datos oficiales de 2015 estiman el ingreso de divisas por la industria pesquera en alrededor de 1.500 millones de dólares. En base a estimaciones actuales de precios, tonelaje capturado y valor agregado, se estima que la industria pesquera podría alcanzar una cifra promedio de 1.700 millones de dólares anuales durante los próximos 20 años. Aparte de su contribución a la balanza comercial, el sector tiene ya un peso significativo en la generación de infraestructuras y puestos de trabajo y en el desarrollo de las comunidades costeras.

MARICULTURA

 

En muchos países, la sobreexplotación de las pesquerías ha comprometido gravemente la sustentabilidad de muchas especies marinas. Debido a ello, y aunque las prácticas pesqueras son todavía la principal forma de explotación de los recursos del mar, la maricultura ha experimentado una rápida expansión. En la costa atlántica argentina existen al menos 19 sitios ya identificados donde podrían establecerse instalaciones de maricultura, la mayoría de ellos situados en la región patagónica. Las modalidades posibles abarcan las granjas multitróficas, los cultivos en jaulas y la cría en sistemas terrestres con re-circularización de agua de mar.

 

Los emprendimientos de maricultura requieren la fabricación de plataformas y el desarrollo de insumos tecnológicos que pueden ser provistos sobre la base capacidades ya existentes en el país. Las desarrollos tecnológicas en este campo convergen con las de otros sectores que realizan actividades submarinas, como la explotación off shore de hidrocarburos y minerales. Asimismo, la instalación de granjas multitróficas puede articularse en emprendimientos mixtos que incluyan la explotación de la energía marina. Los de desarrollos involucrados impulsarían el crecimiento del sector metalmecánico, de la industria alimentaria, de procesamiento de  deshechos, de elaboración de alimentos balanceados y de productos sanidad animal. Además de los beneficios económicos directos, la instalación de la maricultura en la región patagónica supondría la creación de una importante fuente de trabajo local.

Objetivos
  • Desarrollar granjas multitróficas off shore que integren estructuras de fondeo, sistemas de almacenaje y alimentación y autoabastecimiento eléctrico.
  • Desarrollar/adaptar tecnologías para sistemas de recirculación on shore y producción de material semilla.
  • Desarrollar el mejoramiento genético e instalar estándares internacionales de trazabilidad, de calidad alimentaria y sustentabilidad ambiental.
  • Impulsar el desarrollo tecnológico y la constitución de redes de proveedores en las áreas de nutrición y sanidad animal.

 

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En el año 2050, la demanda de alimentos incluirá a 9.200 millones de personas. La proteína animal con mayor eficiencia de conversión (kg de alimento/kg de carne) proviene del pescado y posee un perfil nutricional excelente. La tendencia general apunta a la sustitución de las capturas pesqueras por especies adaptadas a condiciones de cultivo, generando así esquemas de producción y consumo más sustentables y de mayor valor agregado. Estudios efectuados por Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas señalan que la plataforma continental argentina posee 8.200 km2 aptos para la producción de mejillones y otros 6.000 km2 para la cría de especies ictícolas y de crustáceos en granjas multitróficas. Pese a ello, la maricultura tiene un desarrollo productivo y tecnológico prácticamente nulo en nuestro país.

 

La maricultura es una actividad de gran potencial que abarca diversas especies, sistemas y prácticas. Las principales prácticas de la maricultura a mar abierto son la cría de especies individuales en sistemas contenidos y las granjas multitróficas que combinan especies de peces, crustáceos y algas. Asimismo, ha comenzado a desarrollarse la cría de peces mediante sistemas terrestre con re-circularización de agua de mar. Las principales tecnologías implicadas en estos sistemas comprenden:

 

Las principales tecnologías actuales referentes a Maricultura son los sistemas de recirculación, también denominados RAS, las granjas marinas y los cultivos en plataformas offshore.

 

Si bien hay una vasta experiencia mundial en cultivo en jaulas en el mar y en sistemas de recirculación, para alcanzar la plenitud del desarrollo de las tecnologías mencionadas aún se requiere de mayor esfuerzo de inversión y ensayos a piloto.

 

En cuanto a las tecnologías particulares los RAS marinos son sistemas en tierra que toman agua de mar, controlan, optimizan su calidad y la utilizan para el cultivo de una o más especies en sistemas cerrados y controlados de estanques. Los mismos pueden o no tener sistemas de aireación adicional y suelen valerse la diferentes tipos de bacterias, entre ellas las de metabolismo del nitrógeno, para realizar la limpieza del agua que continúa recirculando. Este tipo de tecnología es una de las más importantes porque puede utilizarse tanto para engorde como para reproducción y provisión de genética, implicando la dependencia de los sistemas de engorde en mar de este tipo de tecnologías en tierra. El desafío tecnológico en lo referente a RAS radica en los diseños de filtros, estanques, bombas de agua, aireadores y todo tipo de equipos que los componen, así como también el layout de los mismos.

 

Con respecto al cultivo en granjas marinas, las mismas han sido tradicionalmente de “monocultivo”. Sin embargo la nueva tecnología propuesta por informes de FAO publicados en 2012 y 2013 propone sistemas de granjas co-cultivo. Usualmente son llamadas granjas multitróficas integradas, su principio se basa en el aprovechamiento de los desechos de una especie como nutriente de otra, generando un efecto sinérgico entre las mismas. El gran desafío en esta tecnología es el lograr un balance del ciclo de nutrientes que migra entre especies, lo que dependerá de las especies seleccionadas, su relación en volumen de cultivo, la estructura y diseño de la granja, las condiciones del agua donde se instale, entre otras.

 

Por último la tecnología de cultivo en plataformas offshore es el cultivo a varias millas de la costa, dependiendo de la bibliografía a partir de las 5 a 10 millas. El mismo puede ser mono o policultivo y suele depender de estructuras marinas parecidas a las plataformas utilizadas para exploración de hidrocaburos, solo que en este caso no existen perforaciones sino que se colocan grandes jaulas de redes debajo. El desafío tecnológico implica el desarrollo no solo de la acuicultura como cultivo de especies, animales o vegetales, sino también un desafío de ingeniería, radicado en estructuras, logística y automatización de procesos.

 

Finalmente debemos destacar que Argentina ha quedado como primer lugar entre muchos países analizados por FAO (informe Nº549) como el de mayor potencialidad para cultivos offshore en granjas multitróficas integradas. Esto implica que tenemos por delante la necesidad de abordar los desafíos de las tres tecnologías. Ya que el sistema de RAS es necesario para el estadio temprano de peces y moluscos, desarrollo de genética y tecnologías de cultivo. La granja multitrófica debe ser desarrollada, ensayada y optimizada con especies autóctonas y los desafíos offshore deberán ser abordados oportunamente para lograr alcanzar nuestra el provecho de potencialidad productiva sin dejar de lado la sustentabilidad del desarrollo.

 

Por otra parte, la maricultura implica desarrollos a nivel del procesamiento, conservación y transporte de productos alimentarios y del procesamiento de residuos estrechamente vinculados a los requeridos en la industria pesquera. Sin embargo, a diferencia de ésta, el cultivo de especies marinas implica procesos y productos específicos en las áreas de mejoramiento genético y de alimentación y sanidad animal. Argentina cuenta con recursos humanos y desarrollos originales aplicados a otras ramas de producción animal en todas esta áreas y podría re-orientar rápidamente estas capacidades a la explotación de especies marinas.