El mar, la última frontera

 

Más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por el mar. Los océanos sostienen una extraordinaria biodiversidad y son un factor determinante sobre la meteorología de las masas continentales y el clima del planeta.  La pesca, la explotación petrolera y otras actividades humanas afectan crecientemente a la conservación de la biodiversidad y de los ambientes marinos. Como consecuencia indirecta del impacto antrópico, el cambio climático global afecta las corrientes marinas, la temperatura, las características químicas de las aguas y la estructura de las tramas tróficas. Para asegurar la sustentabilidad de los ecosistemas y  establecer políticas de uso responsable de los recursos naturales es imprescindible contar con conocimiento científico detallado sobre el impacto de todos estos factores. Por esta razón, la investigación marina ha recibido un fuerte impulso en las últimas décadas y constituye actualmente un campo de gran dinamismo.

 

Gentileza COPLA.

Gentileza COPLA.

 

La Plataforma Continental Argentina figura entre los espacios marítimos más extensos y fértiles del Hemisferio Sur. Su Zona Económica Exclusiva abarca una superficie de 1.529.585 km2 y alberga pesquerías comerciales, cuencas hidrocarburíferas y yacimientos minerales de gran relevancia económica. Asimismo, el Mar Patagónico es una importante fuente potencial de energía marina. Impulsar la exploración sistemática y el usufructo sustentable de este patrimonio constituye un objetivo nacional de carácter estratégico. Como parte de una política de estado hacia el mar, la iniciativa Pampa Azul promueve la investigación científica y los desarrollos tecnológicos que permitan preservar y explotar efectivamente estos recursos, contribuyendo así a fortalecer la soberanía nacional sobre el mar.

 

 

Espacios marítimos argentinos

 

En virtud del derecho internacional del mar, los Estados costeros tienen, según sea el caso, soberanía, derechos de soberanía, y jurisdicción, sobre la columna de agua y el lecho y subsuelo de los espacios marítimos adyacentes a sus costas continentales e insulares. Particularmente en su Zona Económica Exclusiva, que se extiende más allá del mar territorial (desde las 12 millas marinas contadas desde las líneas de base hasta las 200 millas marinas), el Estado tiene derechos de exploración, explotación, conservación y administración sobre los recursos vivos y no vivos, como así también jurisdicción (conforme a los lineamientos establecidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar), para el establecimiento y la utilización de islas artificiales, instalaciones y estructuras, investigación científica marina, y protección y preservación del medio marino.

 

Por su parte, la plataforma continental de un Estado ribereño comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental, o bien hasta una distancia de 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial, en los casos en que el borde exterior del margen continental no llegue a esa distancia. El Estado ribereño ejerce derechos de soberanía sobre la plataforma continental a los efectos de su exploración y de la explotación de sus recursos naturales que se encuentran en su lecho y subsuelo.

 

Gentileza CADIC.

Gentileza CADIC.

 

Los espacios marítimos de la República Argentina, que se describen a continuación, lindan al Norte con la República Oriental del Uruguay y al Sur con la República de Chile.

 

El mar territorial argentino se extiende hasta una distancia de 12 millas marinas a partir de las líneas de base que se establecen en la Ley Nº 23.968. La Nación Argentina posee y ejerce soberanía plena sobre el mar territorial, así como sobre el espacio aéreo, el lecho y el subsuelo de dicho mar.

 

La zona contigua argentina, por su parte, se extiende más allá del límite exterior del mar territorial, hasta una distancia de 24 millas marinas medidas a partir de las líneas de base. El país ejerce en esta zona todos sus poderes fiscales y jurisdiccionales, preventivos y represivos, en materia impositiva, aduanera, sanitaria, cambiaria e inmigratoria, sin perjuicio de las exenciones parciales o totales que legalmente se determinen.

 

La zona económica exclusiva argentina se extiende, más allá del límite exterior del mar territorial, hasta una distancia de 200 millas marinas a partir de las líneas de base. En esta zona, Argentina ejerce derechos de soberanía para los fines de la exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas suprayacentes al lecho del mar y con respecto a otras actividades con miras a la exploración y explotación económicas, tal como la producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos.

 

La plataforma continental sobre la cual ejerce soberanía nuestro país, comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental.

 

Los Estados que puedan demostrar que la prolongación natural de su territorio se extiende más allá de las 200 millas marinas, se hallan facultados para establecer el límite exterior de su plataforma continental en lo que técnicamente se denomina “borde exterior del margen continental”.

 

La “Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental – COPLA”, realizó la presentación del límite exterior de la plataforma continental argentina a la “Comisión de Límites de la Plataforma Continental – CLPC” de la ONU, el 21 de abril de 2009.  El 11 de marzo de 2016, la CLPC adoptó por consenso las Recomendaciones sobre la presentación argentina.

 
 

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La plataforma y aguas adyacentes, están influenciadas por dos sistemas de corrientes oceánicas, la corriente cálida de Brasil, que fluye desde norte y la corriente fría de Malvinas que fluye desde el sur y se origina en la corriente Antártica. Estas corrientes, restringidas a profundidades menores a 1.500 m, se encuentran en una latitud cercana a la del Río de la Plata. La zona de convergencia se desplaza en verano hasta el sur de la provincia de Buenos Aires y en invierno hacia el norte, hasta alcanzar las costas de Río Grande do Sul. La enorme zona frontal resultante se denomina Convergencia Subtropical del Atlántico.

La acción de las corrientes marinas, los vientos, las mareas y la interacción de la circulación del agua con el fondo y la costa propician la existencia de los “frentes marinos”, constituidos por planos de separación entre masas de agua de distinta salinidad o temperatura.

La productividad primaria (compuesta por organismos fotosintéticos conocidos conjuntamente como fitoplancton) se concentra en los frentes marinos, lo que permite el establecimiento de tramas tróficas complejas y de alta biodiversidad. La elevada productividad primaria de la plataforma hace de ésta uno de los ambientes marinos más extensos y biológicamente más importantes del planeta. En la misma se han identificado más de 400 especies de peces, 930 especies de moluscos, 83 especies de aves marinas, 47 especies de mamíferos marinos, 5 especies de tortugas y más de un millar de otras especies pertenecientes a diversos géneros. Ello no obstante, la biodiversidad presente en el Mar Argentino ha sido parcialmente estudiada, por lo que se asume que la mayoría de sus componentes no han sido aún descriptos.

Los frentes constituyen la base material de los principales servicios ecosistémicos del mar y, por esta razón, los procesos físicos, químicos y biológicos que tienen lugar en ellos son de gran interés para la investigación científica. Debido a la complejidad de estos procesos, la investigación debe priorizar enfoques interdisciplinarios que incluyan estudios oceanográficos (físicos y biológicos), ecológicos y geológicos.

La zona de  transición entre las aguas superficiales de la plataforma y las aguas profundas de la corriente de Malvinas constituye un frente térmico que sigue aproximadamente la línea de los 200 metros de profundidad. Este frente, denominado Frente del Talud, es el  más extenso y productivo del sector y está demarcado por una franja de alta concentración de clorofila que indica la abundancia de fitoplancton. La disponibilidad de fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina, sostiene una red compleja de la que participan el zooplancton, organismos nadadores pequeños y grandes, vertebrados superiores y una rica comunidad de fondo que se nutre de los desechos que descienden desde la zona iluminada. La productividad del mar es amplia en primavera, pero en verano y otoño se concentra en las regiones frontales que se crean y mantienen por la acción del viento, las mareas, las descargas de los ríos, las corrientes marinas y la interacción de las mismas con las características geomorfológicas del fondo y la costa.

La plataforma continental posee una variedad de frentes semipermanentes que se desarrollan cubriendo escalas diversas de espacio y tiempo. Además de ello, las desembocaduras de los ríos, particularmente la del Río de la Plata, originan frentes que fertilizan los ecosistemas marinos adyacentes.

Aparte de sustentar las tramas tróficas, la fotosíntesis marina juega un rol importante en la captación del dióxido de carbono atmosférico, lo que incide en el cambio climático global. Las consecuencias de este cambio son locales, regionales y globales e impactan  en forma determinante sobre funcionamiento oceánico y el clima continental. La escasa información disponible sobre el cambio climático en el Atlántico Sur, impide la estimación de los efectos sobre los ecosistemas marinos o las posibles variaciones de la circulación oceánica. Por lo tanto, el establecimiento de sistemas de medición que permitan cuantificar estos cambios es un objetivo de gran importancia para estudiar la evolución de estos fenómenos.

Los espacios marítimos argentinos que se encuentran bajo alguna forma de protección abarcan un 2.8% de la superficie total y se restringen principalmente a las áreas costeras de reproducción de aves y mamíferos marinos. Sin embargo, muchas de las amenazas a las que están expuestas estas especies como consecuencia de las actividades humanas, se producen en el océano abierto. La conservación de la biodiversidad y las funciones ecológicas del mar requieren enfoques ecosistémicos integrados y la incorporación de áreas oceánicas protegidas. En la Argentina  existen 58 áreas costeras con distintos grados de protección y solo un área oceánica protegida, el Área Marina Protegida Namuncurá. 

 

 


 

Mapa espacios marítimos argentinos

 

El mapa diferencia las zonas comprendidas entre la línea de base y las 200 M y entre esta última y el límite exterior.

Fuente: Comisión Nacional de Límite de la Plataforma Continental Argentina (COPLA)

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